Seis pacientes continúan ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos de los hospitales andaluces tras el accidente de tren, entre ellos un menor
Las puertas mecánicas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Reina Sofía de Córdoba se abren bruscamente cada vez que alguien pasa cerca para luego cerrarse muy lentamente. En esos segundos suspendidos, los familiares de los heridos en el accidente de trenes de Adamuz, amontonados en el pasillo gris, aprovechan para espiar el interior de una sala a la que no tienen acceso. Allí dentro están sus seres queridos, pero solo dos personas pueden entrar por paciente; el resto debe esperar ...
fuera. Lo hacen durante dos horas al día, una por la mañana y otra por la tarde. Los minutos los pasan hablando entre ellos, pero tras la puerta corredera la cosa es distinta. “Lo único que podemos hacer cuando estamos dentro es darles ánimos al oído”, cuenta uno, que asegura que están esperanzados porque su familiar avanza favorablemente.
Todavía quedan seis pacientes en la UCI, después de que este miércoles tres personas hayan pasado a planta. Tres en el Hospital Reina Sofía, entre ellos un menor que está estable, otro en el de la Cruz Roja y dos en el San Juan de Dios, todos en Córdoba. Pasadas las siete de la tarde, la enfermera del Reina Sofía pone un pie fuera de la sala y llama a los familiares de uno de los pacientes. El ánimo de los que salen para dejar entrar a otros fluctúa entre la alegría por cada pequeño avance y el abatimiento de ver a sus hijos, hermanos o sobrinos así.











