El Barcelona, que busca revalorizar a su capitán, coloca la cláusula del miedo
Marc André Ter Stegen, de 33 años, jugará cedido en el Girona hasta final de temporada. Una solución a tres bandas que necesitó de la complicidad entre el cuadro del Girona y el Barcelona, además de la necesidad del portero alemán para coger ritmo de cara al próximo Mundial. La salida del capitán no representa un alivio económico para...
la entidad azulgrana, pero sí un descanso emocional para Hansi Flick y la gestión del vestuario. Míchel y Quique Cárcel, entrenador y director deportivo del Girona, respectivamente, ganan un portero histórico mientras meditan cómo compensar a Pablo Gazzaniga. El argentino, en cualquier caso, sabe que tiene un partido en su agenda: jugará ante el Barcelona después de que el club azulgrana incluyera en el contrato la cláusula del miedo, de modo que el alemán no podrá ser alineado ante el equipo azulgrana.
El pacto con el Girona no representa, en cualquier caso, el final del conflicto entre Ter Stegen y el Barcelona. Un conflicto que comenzó el verano pasado después de que Deco pagara la cláusula de rescisión de Joan García. En realidad, el conflicto comenzó en 2023, cuando Ter Stegen firmó una renovación envenenada. El portero pactó un contrato de cerca de 18 millones de euros brutos, pero con una gran rebaja en los tres primeros años para que el club pudiera cuadrar el fair-play financiero. Resultó que, cuando el club tenía que efectuar la mayor erogación en favor del alemán, más de 30 millones por campaña, el Barcelona ideó el fichaje de Joan García.







