El filme se abre y se cierra con la bandera española y se construye básicamente con tres elementos: los audios de la comunicación interna de los agentes en pleno trabajo, las entrevistas de estudio con testimonios suyos, e imágenes, muchas de la misma policía, de las manifestaciones

Colgado el 9 de enero, Filmin retirará Ícaro: la ciudad en llamas el próximo día 31. Filmin no ha explicado las razones. En todo caso, la gresca, con razón, que se ha organizado en las redes sociales por su exhibición es notable. La película, de una hora y 11 minutos de duración, es del 2022, y estaba prácticamente ignorado. Una de sus dos directoras, Susana de Alonso, ha escrito en X que están muy contentas que, “al final”, su trabajo haya podido ver la luz. Y escribe que ha sido un lujo poder entrevistar miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que actuaron contra las manifestaciones de Barcelona después de la sentencia del procés. El filme básicamente se centra e...

n el episodio del aeropuerto del Prat (14 octubre 2019), en la Vía Laietana y la plaza Urquinaona (viernes). Y el punto de vista es, exclusivamente y sin paliativos, el de la Policía Nacional.

Ignora otros relatos, no es que no se escuche a los manifestantes, también se ignora los Mossos d’Esquadra, que únicamente son mencionados por un policía porque pidieron “colaboración”. Esto explica la satisfacción pública con que lo han recibido sindicatos policiales como la CEPA y la Jupol (Sindicato de la Policía Nacional). Más que un documental parece un manual de exaltación para la academia de la Policía Nacional y la cosecha de vocaciones. Sus autoras, Alonso y Elena García Cedillo, deben de tener alguna debilidad por el trabajo policial porque también son responsables de una serie, Fugitivos, sobre el grupo de agentes encargado de la cacería de prófugos.