La vista evidencia los excesos en el cuerpo durante la era de Rajoy, que incluyeron presiones al principal investigador del ‘caso Gürtel’
Es junio de 2021 cuando, sentado con un enorme archivador repleto de papeles sobre las rodillas, el inspector jefe Manuel Morocho desgrana ante el magistrado Manuel García-Castellón la infinidad de perrerías que le hicieron dentro de la propia Policía Nacional para que sus averiguaciones sobre el caso Gürtel no llegaran a buen puerto. El principal investigador de la trama de corrupción que anidó en...
el corazón del PP, minucioso y exhaustivo, ofrece durante horas al juez los detalles de cómo varios de sus superiores se alinearon con las presiones políticas de los conservadores para ralentizar sus indagaciones, sacar nombres clave de sus informes (como el de Mariano Rajoy), apartarle de su unidad e, incluso, tratar de comprarlo con un destino mejor. “Hablando claramente, se buscaba una situación que fuera insostenible personalmente y profesionalmente para que yo abandonara la investigación y les dejara expedito el campo para que pudieran manejarla como ellos pensaban hacer”, remacha Morocho.
—Me deja usted un panorama desolador —le reconoce ese día García-Castellón, que dirigía entonces las pesquisas sobre la Operación Kitchen.






