Con las redes sociales como ojo censor y el cuerpo canónicamente perfecto como objetivo inalcanzable, los jóvenes se han alejado de esta práctica y las asociaciones naturistas temen que muera pronto
Todo el mundo tiene una primera vez. Todas son distintas y todas se parecen. Julia A., de 26 años, empezó bañándose en el río y acabó pedaleando desnuda en el viaje en bici de todos los años con su amigas. Rodrigo H., de 25 años, lo descubrió como muchos, quitándose el bañador en el mar. En el caso de David P., 23 años, fue en su propia casa: al salir de la ducha se dejó de poner ropa y luego probó a dormir sin pijama. Pero de esos momentos puntuales a convertir el nudismo en un estilo de vida hay todo un abismo, una barrera que cada vez se hace mayor para los jóvenes. ...
“Es una realidad. Aunque el interés por el cuerpo natural existe, nos cuesta encontrar relevo para la gestión y el activismo”, explica Ismael Rodrigo, presidente de la Federación Española de Naturismo. Rodrigo descubrió a los 17 años el nudismo, o naturismo, como ellos prefieren llamarlo, pero también le costó tiempo darse cuenta de que el gesto de quitarse el bañador escondía toda una filosofía. Desde 1998 se ha dedicado a concienciar sobre la necesidad de visibilizar y convivir con toda la diversidad de cuerpos. Sin embargo, desde hace unos años vive con preocupación el auge en redes de nuevas imposiciones estéticas y lamenta la falta de organización en los más jóvenes.






