Carmelo Romero Salvador pone las últimas elecciones de la Segunda República y el uso partidista del pasado bajo la lupa de una historia crítica

Entre el cuento del fraude y la idealización retrospectiva, Carmelo Romero propone un análisis rigurosamente documentado del Frente Popular en la España de 1936. Sin duda, las elecciones y la legitimidad política del Frente Popular zarandean nuestra memoria democrática. Aquí se propone una reconstrucción sobria y didáctica, centrada en los meses de enero a julio de 1936, desglosando el contexto nacional e internacional de las elecciones, la tensa negociación de candidaturas y la validación o anulación de actas que se enlaza c...

on la escalada posterior de violencia sociopolítica y conspiración militar. Sin mirar la guerra como destino inevitable, se discuten causas, factores y protagonistas del acelerado deterioro de los valores democráticos en aquellos meses.

La tesis es rotunda: el Frente Popular ganó el 16 de febrero de 1936. Fue aguda la violencia del proceso electoral desde el 1 de enero: 41 víctimas mortales (10 el mismo día 16). Votó el 71,3% de mayores de 23 años, cuatro puntos más que en 1933 y la ley electoral premiaba con tres cuartas partes de los escaños de cada distrito a quien obtuviera el 40 por ciento de votos en la primera vuelta. Y el 16 ganó el Frente Popular con 259 diputados, mayoría absoluta de 473 escaños. Con poca diferencia en votos, un resultado contundente. Las izquierdas lograron el 47,1 %, incluyendo muchos votos de anarquistas, las derechas el 45,6 %, y los de centro, un 5,3 %. En general, se atribuye al Frente Popular entre 150.000 y 200.000 votos más que la suma de derechas y centro. Tras la segunda vuelta, con las repeticiones en Cuenca y Granada, hubo 287 diputados de izquierdas, 167 agrupados como frente antirrevolucionario, incluyendo la Lliga, más 9 del PNV y 10 sin adscripción.