No hubo ninguna temporada en la que en nuestro equipo no nos sintiéramos intranquilos. En cambio, ahora me cuesta pensar que a ellos les deban inquietar el resto de los rivales
Ayer comenzó el primer Grand Slam del año, tempranera piedra de toque que obliga a los jugadores a despedir la temporada anterior con las vistas puestas en este torneo que suele determinar en buena medida el desarrollo del curso tenístico. La representación española ha estado integrada por ocho tenistas en el cuadro masculino y cuatro en el femenino, dos ...
de la cuales cayeron ya en esta primera jornada dominical: Cristina Bucsa ante la ucraniana Elina Svitolina y Guiomar Maristany ante la uzbeka Kudermentova.
Como no podía ser de otra manera, nuestra mayor atención estuvo depositada en el partido que disputaron el australiano Adam Walton, clasificado en el puesto 88 del ranking ATP, y Carlos Alcaraz en la Rod Laver Arena. En esta ocasión, y al margen del interés que causa en todos los aficionados del mundo cada uno de sus partidos, se daba el componente añadido de averiguar si la ruptura con el que ha sido su entrenador en los últimos siete años, Juan Carlos Ferrero, habría afectado a su rendimiento.
Es pronto para comprobarlo y establecer una fundada opinión. En este primer encuentro, el tenista murciano se desembarazó de su rival en tres sets, sin hacer gala de su más alto nivel y con alguna complicación en el segundo set, algo nada extraño en los primeros duelos de un gran torneo.







