La Fiscalía pide seis años de cárcel para el exconsejero de Aguirre, que vuelve al banquillo de la Audiencia Nacional, junto a un exsenador popular y media docena de alcaldes
Francisco Granados lo fue casi todo en el PP de Madrid: concejal y alcalde (de Valdemoro, 85.000 habitantes); diputado autonómico; consejero de Transportes, Infraestructuras, Vivienda, Presidencia, Interior y Justicia; senador; secretario general del partido regional; y, sobre todo, hombre de confianza de la presidenta Esperanza Aguirre, que lo aupó a la primera línea política. Hasta que en octubre de 2014 comenzó su gran debacle, cuando fue detenido y encarcelado por el caso Pún...
ica (una operación bautizada así por su apellido: el nombre en latín del árbol del granado es Punica granatum). Ahora, más de 10 años después de su arresto, el otrora poderoso dirigente popular se sienta en el banquillo de la Audiencia Nacional por esa trama. Desde este lunes, el tribunal celebra el primer gran juicio contra él por su implicación en el presunto amaño de contatos de la red de corrupción.
El caso Púnica es un macrosumario que se abrió en 2014 y que se dividió en más de una decena de líneas de investigación. Desde entonces, solo se han celebrado cuatro juicios sobre la trama; y el exconsejero popular únicamente ha estado acusado en uno de ellos, aunque en esa vista oral no se le atribuía el supuesto desvío de fondos públicos o adjudicaciones irregulares (epicentro de la causa), sino haber recibido un chivatazo de un guardia civil sobre las pesquisas. Por ese aviso, Granados fue condenado en 2017 a dos años de prisión, confirmados por el Supremo.






