La vida en la capital ucrania ha ido cambiando desde 2022 al ritmo que marcan las tropas y los misiles rusos
El desgaste que supone soportar una guerra que ya dura casi cuatro años se puede apreciar en Ucrania en casi cualquier cosa: desde en los carriles de una piscina a la clientela de una peluquería, desde la ubicación de un cementerio a la lista de bajas, desde el toque de queda a los cortes de luz. Sobre todo, en el estado de ánimo de la población cada día más cansada. Lo que sigue es un intento de describir la carcoma de la guerra en un país entero....
En 2022, el primer año de la invasión, encontrar un carril libre en la piscina del estadio olímpico de Kiev no era un problema. Pero el placer de nadar en solitario fue perdiéndose progresivamente, al ritmo que marcaban las tropas y los misiles rusos.
El primer cambió se experimentó en septiembre de aquel 2022, cuando volvieron los niños para disfrutar en el agua de actividades extraescolares. Los menores habían desaparecido de la ciudad en febrero de 2022, cuando Rusia inició la invasión sobre toda Ucrania y el asalto sobre Kiev. La toma de la capital fracasó aquel abril y poco a poco regresaba la población local. También llegaban familias que huían del este del país, de las provincias donde se libraban los combates.






