El primer meme global de 2026 reduce a idílico filtro de Instagram el año del Brexit, La Manada y la posverdad. Necesitamos optimismo, no la melancolía de los reaccionarios que están en guerra con el presente
Hemos compartido nuestras fotos de jóvenes, fiesteros y viajeros, con el pelo de otro color, nuestras sonrisas sin arrugas. Todo el mundo ha mostrado en redes sus fotos de 2016, en esa mezcla de ritual identitario y autorreferencial en que se convierten los memes nostálgicos. Cada vez se dan más a menudo: echamos de menos ese pasado, aquel tiempo antes de todo lo que vivimos ahora. Pero es que hemos llegado a leer que 2016 fue espontáneo, libre y feliz, un filtro cálido de Instagram, el mejor año de la historia. No me voy a pelear con un meme, no quiero ser el viejo que le grita a las nubes, pero es que fue al revés: 2016 fue el peor año de la historia. El primero en el que supimos que todo se iría a la mierda.
Aquel año comenzó con la muerte de David Bowie y así cristalizó de pronto la idea de que 2016 era detestable (después morirían Prince, Umberto Eco y Leonard Cohen): así funciona la psicología humana, esos bloques temporales nos ayudan a interpretar la vida, aunque solo sea una vuelta al Sol. La OMS declaró la emergencia por el zika, sufrimos los atentados de Niza, Berlín, Bruselas y Estambul, que dejaron casi 200 muertos, asesinaron a Jo Cox. Ganó el Brexit, ganó Trump, Putin se sintió fuerte en Siria. El sexismo y la homofobia tocaron techo con la brutal violación grupal de La Manada, las presidenciales estadounidenses y el atentado de Orlando. La terrible crisis de los refugiados resquebrajó los consensos europeos sobre los derechos humanos. Con solo hacer un poco de memoria, es fácil ver la línea que enlaza 2016 con mucho de lo malo que heredamos en 2026.










