No es un simple pacto comercial, sino una declaración de intenciones por parte de dos regiones afines
Más de un cuarto de siglo después del comienzo de las negociaciones, la Unión Europea y Mercosur han logrado algo histórico: un acuerdo de asociación que acerca nuestras dos regiones y beneficia a casi 700 millones de ciudadanos. Creará una de las mayores zonas comerciales del mundo, que abarcará 31 países y representará casi una quinta parte del PIB mundial. Reforzará los vínculos entre regiones afines en un momento en que la apertura de los mercados está amenazada. En un año dominado por el aumento de los aranceles y las restricciones comerciales, es un acontecimiento realmente importante; no solo para nuestros continentes, sino para la economía mundial.
En los próximos días, el Parlamento Europeo iniciará su debate sobre el fondo del acuerdo, haciendo uso de su responsabilidad democrática respecto a la aprobación final. Se trata de un acuerdo que merece un amplio apoyo, ya que aportará beneficios tangibles en todos los Estados miembros de la UE. Confío en que se alcance un compromiso constructivo con los diputados al Parlamento Europeo, que garantice que los europeos se beneficien plenamente de las oportunidades que ofrece.












