El vitoriano, seleccionador de Austria, rival este sábado de España en el Europeo, habla en esta entrevista sobre la evolución de su deporte
Después del buen arranque contra Serbia, el segundo puerto del Europeo de balonmano cruza este sábado a España con Austria (18.00, Teledeporte), una selección cada vez más exigente (perdió 30-27 ante Alemania en la primera jornada) y que ahora está entrenada por Iker Romero. El vitoriano, segundo máximo goleador de los Hispanos (753 tantos, por detrás de los 822 de Juanín García), se retiró en 2015 en Alemania tras ocho años en el Barcelona y allí arrancó su carrera en los banquillos. Desde 2021 dirige también el Bie...
tigheim, ahora en la Bundesliga 2.
Pregunta. Siempre destacó por el carácter competitivo cuando jugaba. ¿Le cuesta encontrar ahora jugadores así?
Respuesta. No es un tema solo del deporte. Los tiempos y la vida han cambiado. Cuando era un chaval, mi abuelo ahorraba para comprarme unas zapatillas, y tenías que tirar con ellas todo el año. Jugabas en cemento, nieve, lluvia y el día que te tocaba en el polideportivo, eras el más feliz del mundo, aunque también era de cemento, pero al menos estabas a cubierto. Yo he tenido entrenadores a los que quiero con locura y el partido era el momento de la semana con menos tensión. En el Ademar, Manolo Cadenas nos llevaba a todos derechos, pero ahora es inviable esa firmeza en un vestuario. Muchos no aguantarían. Hay que adaptarse y lo que antes funcionaba, ahora ya no. O no del todo. Tienes que ir por otros caminos, que no son mejores ni peores. Aunque los del pasado no eran peores.






