Mohamed VI ampliará con el legendario Continental de Tánger una red de hoteles de lujo que abandera el auge del turismo ante el Mundial de Fútbol de 2030

El legendario Hotel Continental, que sobrevuela desde los bastiones de la medina a la bahía y el puerto de Tánger, albergó aristócratas internacionales, exiliados republicanos españoles y todo tipo de espías. Construido en 1870, alcanzó su esplendor en la era de la ciudad internacional previa a la independencia de Marruecos antes de entrar en decadencia en los últimos años. Este emblema de la ciudad del Estrecho, decorado con mosaicos de azulejos reflejados en lámparas de cristal ...

que cuelgan de techos estucados, va a ser incorporado a la cadena Royal Mansour, propiedad del rey Mohamed VI, según el portal digital informativo Le Desk. Este grupo hotelero cuenta con otros cinco establecimientos de lujo en el país magrebí, sea en funcionamiento, como el situado en la muralla histórica de Marraquech, o en construcción, como el que se localizará en Rabat al pie del edificio-torre más alto de África, bautizado ya con el nombre del monarca.

La operación inmobiliaria del jefe de la familia real, primera fortuna de Marruecos, se produce cuando el país ha rozado en 2025 los 20 millones de turistas, un 14% más que el año anterior, que han dejado más de 11.500 millones de ingresos (un incremento anual del 19%), en un nuevo récord del sector que representa un 7,3% del producto interior bruto. La ministra de Turismo, Fátima Ammor, aspira a alcanzar los 26 millones de visitantes en 2030, cuando su país organizará el Mundial de Fútbol junto con Portugal y España. Para ello se verá favorecida la conectividad aérea y la diversificación de servicios turísticos. Con 43.000 camas creadas en 2025, la capacidad de acogida marroquí supera ya las 300.000 plazas. Las autoridades están promoviendo la construcción en el segmento de alta gama, de manera que los hoteles de 4 y 5 estrellas representen más de la mitad de la oferta.