El presidente del Gobierno se dispone a arrebatar a su izquierda una de las pocas banderas que les quedan
A Pedro Sánchez se le ha aparecido un cisne negro. Se rumoreaba que el Gobierno estaba esperando un suceso sobrevenido para salir de la parálisis política y, de repente, Donald Trump agitó el avispero del mundo. El PSOE organizará este primer semestre una “Conferencia por la Paz”, considerando que será el principal tema de 2026, pero hay una estrategia clara de fondo: el no a la gue...
rra es transversal en la opinión pública española y un gancho para intentar sostener la legislatura bajo el mantra del enemigo externo.
No es la primera vez que Sánchez redirige el malestar doméstico hacia un gobierno extranjero mientras los problemas arrecian en España. Ocurrió con la guerra en Gaza: el Ejecutivo se puso al frente de las protestas contra el Gobierno de Benjamín Netanyahu para reconectar con el sentir de su electorado, muy preocupado —hoy como entonces— por la vivienda y desmovilizado en las encuestas. La Moncloa logró así hacerle de oposición a un Partido Popular reacio a pronunciar la palabra “genocidio”, al tiempo que arrebataba a Podemos y Sumar esa causa. Fueron aquellas semanas en que, pese a tener al exsecretario de Organización, Santos Cerdán, en prisión provisional, el PSOE logró sostener el envite en el plano demoscópico.






