Se publica la mayor antología en español de los relatos del escritor: más de mil páginas de cohetes rutilantes, marcianos melancólicos y fantasías estremecedoras

Siempre es un 4 de julio de feliz y melancólica pirotecnia oscura en el mundo de Ray Bradbury. El escritor que nos llevó a las ciudades muertas de los marcianos desde rutilantes cohetes lanzados en la rural Minnesota y nos hizo ver como nadie el resplandor tenebroso de las viejas ferias ambulantes, combinó de manera portentosa la alegría y la calidez de la vida —simbolizada en el júbilo de los veranos de la infancia y l...

as maravillas que ofrece nuestro mundo y allá afuera el universo— con la otra cara de la existencia: las cosas y la gente de otoño, el reverso sombrío y extraño donde reinan los esqueletos y el asombro se tiñe de misterio sobrenatural y de escalofrío.

Autor de libros que forman parte del acervo más preciado de la literatura fantástica como Crónicas marcianas, Fahrenheit 451 o La feria de las tinieblas, Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920-Los Ángeles, 2012), está considerado sobre todo como un maestro de los relatos cortos —algunas de sus grandes novelas son en realidad una suma de ellos—. Y ahora una extensísima antología de su creación en ese formato literario, Ray Bradbury, cuentos (Páginas de espuma, 2025), pone a disposición del lector español una llave excepcional para aterrizar en el gran planeta de la imaginación que es la obra del autor estadounidense. Son 1.328 páginas, 113 cuentos, de fantasía desbordante, maravillas y estremecimientos, un viaje interestelar y a la vez un pícnic de un día de estío a lugares donde reinan la sorpresa y la fascinación, la poesía, la ternura, la inocencia y el más conmovedor calor humano, y al instante siguiente lo siniestro y lo macabro, el frío helador de la noche sideral, del Mal y de la muerte.