Sánchez y Feijóo tienen la oportunidad y la responsabilidad de rebajar el clima político cuando hablan de los desafíos de Europa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abrirá el lunes con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la ronda de contactos con los grupos parlamentarios, salvo Vox, que anunció la semana pasada para buscar su apoyo a la participación de España en una fuerza militar multinacional que se desplegaría en Ucrania tras un eventual acuerdo de paz ...

con Rusia. La cita llega en un momento de feroz enfrentamiento político entre ambos. Precisamente por ello hay que reclamar altura de miras institucional cuando Europa, y con ella España, afrontan una transformación radical del contexto internacional de seguridad y alianzas que ha regido durante décadas.

La política española no puede ser ajena a la ruptura de los consensos de los que disfrutaba nuestro país, como miembro de la UE y la OTAN, en el nuevo orden de amenazas imperialistas por parte de Donald Trump y Vladímir Putin. Los españoles necesitan que se haga expreso un amplio consenso nacional de mínimos irrenunciables en política exterior y de seguridad, en coordinación con los socios europeos. El lodazal partidista ha hecho imposible el debate constructivo incluso con una guerra a las puertas de la UE. No es el momento de buscar culpables, y las dos partes tendrán motivos para la queja y la crítica, pero de los dos principales partidos se espera al menos un diagnóstico compartido sobre una coyuntura histórica que está marcando ya la vida de los ciudadanos y que lo va a seguir haciendo durante largo tiempo.