La iniciativa, impulsada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo, busca preservar el patrimonio de estos edificios y contribuir a fijar población en el Casco Histórico
Los conventos de Toledo buscan ingresos para mantenerse a flote y preservar su modo de vida. La falta de vivienda en el Casco Histórico, donde los alojamientos turísticos están desplazando a los alquileres de larga estancia, ha sido el acicate para escuchar la propuesta impulsada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo y convertirse en caseros sin perder la espiritualidad y el alejamiento del mundanal ruido que guardan, con celo, entre sus muros. Dos conventos, el de Carmelitas Descalzos y el de las Capuchinas de la Purísima Concepción, se han apuntado a la iniciativa y ya han ofrecido dos espacios en desuso para levantar cuatro pequeños apartamentos, dos en cada uno de ellos. Las estrecheces de la vida conventual y la crisis de la vivienda se alían en una colaboración que el Consorcio ya impulsa junto al Ayuntamiento de Toledo en otros tres inmuebles de la zona monumental para aumentar el escasísimo parque de alquileres para residentes y dar un uso habitacional a los alrededor de 150 edificios, tanto públicos como privados, que permanecen cerrados y, en muchos casos, abandonados.






