En “un mundo que se tambalea”, los daneses se sienten amenazados desde el Este en Bornholm y ahora desde el Oeste por EE UU

Esta isla turística del tamaño de Ibiza se prepara por si al enemigo se le ocurriera atacar. En los últimos meses han llegado más soldados. Se construyen nuevos hangares en la base militar. La semana pasada se estrenaron 11 nuevos vehículos blindados que deben disuadir cualquier intento de invasión. Dinamarca es un país pequeño y no quiere arriesgarse a que una potencia nuclear devore un trozo de su territorio.

“Cada vez estamos mejor preparados, y ya hemos llegado a un cierto nivel”, declara a EL PAÍS el general Peter Boysen, jefe del Ejército de Tierra danés. “Lucharemos con lo que tengamos, pero necesitamos acelerar y reforzarnos, y es lo que estamos haciendo”.

La isla de Bornholm, en el mar Báltico, es el lugar más oriental de Dinamarca. Rusia está a 300 kilómetros y de ahí viene la amenaza de la que habla el general Boysen. Pero los daneses se enfrentan al mismo tiempo a otro peligro. En el otro extremo del Reino, el más occidental, y en una isla 3.700 veces más grande que Bornholm, la amenaza viene del máximo aliado, Estados Unidos, y de su presidente, Donald Trump, quien pretende hacerse con Groenlandia, “por las buenas o por las malas”.