Bárbara LLuch plantea una escenografía sencilla para realzat la música monumental de Wagner
“Los sentimientos de Tristán e Isolda serán muy humanos, pero la música de esta ópera es inhumana, es la catedral más bella del mundo, un planeta en sí mismo”. Rendida a la música de Richard Wagner, la escenógrafa Bárbara Lluch describió así la partitura de Tristán e Isolda durante la presentación de la producción “minimalista” que se estrena hoy en el Gran Teatre de Liceu y que estará en cartel otras seis funciones, hasta el día 31. Bajo la batuta de la finlandesa Susanna Mälkki, la ópera del compositor alemán es seguramente la principal apuesta de la temporada coronada además por el debut mundial de la soprano Lise Davidsen en el rol de Isolda. El tenor norteamericano Clay Hilley encarnará el personaje de Tristán.
Víctor García de Gomar, director artístico del Gran Teatro del Liceu, subrayó que esta cita supone un momento “histórico” para la institución al situarla en el foco de la actualidad operística internacional con el papel de Davidsen. “Eso es ya un regalo en sí mismo”, recalcó, afirmando que esta producción dejará “huella” en la historia del teatro. “Esta ópera es una ocasión infinita, un océano, una pieza inmensa. De una música poderosa y sin retorno”, dijo sobre una producción que pivota sobre tres mujeres (en la dirección de orquesta, en la escenografía y en el canto). Las entradas están casi agotadas.






