Alrededor de ocho millones de ciudadanos del país sudamericano viven fuera. Algunos huyeron de la represión política del chavismo. Otros, simplemente, buscaron una salida a la asfixia económica. Se han repartido por todo el mundo, aunque la mayoría sigue en Latinoamérica. Aquí se cuenta la historia de 11 de ellos
La diáspora venezolana contempló el sábado 3 de enero con asombro, incertidumbre —y muchos, según cuentan, ilusión— el ataque de Estados Unidos a Caracas y el apresamiento del presidente Nicolás Maduro. En la última década, más de ocho millones de personas escaparon de un país que ahora cuenta poco más de 28 millones. Esto da una idea de la sangría que ha experimentado Venezuela. Huyeron de la represión chavista pero también del estrangulamiento económico. Muchos de estos exiliados ven las noticias con la esperanza de volver. Otros asumen que el regreso es ya imposible, pero asisten con la misma expectación e interés a las informaciones que llegan desde su país. Esta es la historia de 11 de ellos.
David Fernández, un repartidor a domicilio de 22 años que se mueve en bicicleta, continúa pedaleando al mismo ritmo que cuando llegó a Colombia, hace siete meses, en busca de las oportunidades que no encontraba en Venezuela. Es uno de los casi 3 millones de venezolanos que viven en Colombia. La incertidumbre que envuelve a su país le inquieta, pero no ha alterado su rutina en las frías calles de Bogotá. En una esquina del norte de la capital, Fernández fija la mirada en el móvil donde no solo recibe solicitudes de entregas por una plataforma digital. También sigue las noticias de su Venezuela. “Para mí es igual, pero me preocupan los familiares que están allá, diciendo que las calles están vacías, que los supermercados esto o lo otro. Uno se preocupa”, confiesa.










