Los azulgranas celebran la vuelta al campo del central mientras Flick suma su octavo título en ocho finales. Los madridistas reconocen que hay decepción, pero también orgullo

Era una victoria invisible: Ronald Araujo volvió a una convocatoria 47 días después de que pidiera un tiempo para recuperarse anímicamente. No jugó en la semifinal frente al Athletic (5-0). No hizo falta. Sin embargo, en la final, cuando el Real Madrid apretaba en los minutos finales, sobre todo cuando el Barça se quedó con 10 jugadores tras la expulsión de Frenkie de Jong, el preparador alemán confió en el uruguayo. Y eso ya era un triunfo para Araujo y para el Barcelona. Un premio con simbolismo: Araujo levantó la Supercopa en Yeda.

“Ronald nos aporta mucho, el discurso que nos ha dado antes del partido nos ha emocionado a todos”, comentó Pedri. “Pasó un mal momento personal y siempre lo vamos a apoyar. Le pudimos demostrar lo que sentimos por él, el cariño es importantísimo para nosotros y nosotros contamos con él”, se sumó Raphinha. Y Flick remató: “En esta situación que estuviera en el campo y que levantara el título ya era importante para él y para el equipo. Es un chico fantástico, pero sobre todo es muy buen jugador. Estoy muy contento por él”. Los azulgrana mantearon a Araujo en Arabia. No fueron los únicos que tuvieron un gesto con el central: Vinicius habló con él en el entretiempo y Carvajal también se acercó a saludarlo tras la final.