Recuperado, el 10 quiere su protagonismo de regreso después del fiasco del Bernabéu

Hay jugadores del Barcelona a los que le molesta la doble cara de Hansi Flick. Pasó la temporada con Ansu Fati e Iñaki Peña, a los que le aseguró minutos (al delantero) y titularidad (al portero), para luego arrinconarlos en el banquillo, algo similar a lo que le sucede esta campaña a Marc Casadó después de que le cerrara la puerta de salida en el verano. Hay, sin embargo, un caso más paradójico: Lamine Yamal. El 10 del Barcelona considera, por momentos, que el ...

técnico alemán no lo mima lo suficiente en público. El afán pedagógico (correctivo) de Flick tocó techo en Arabia: “Mbappé es el mejor delantero del momento”. En la previa del clásico, las palabras de Flick resultan un mensaje para Lamine. El otro se lo dieron sus compañeros frente al Athletic: ganaron sin él.

La relación de Lamine con Flick es correcta, ni muy cerca ni muy lejos, la misma que con la mayoría de sus compañeros. El 10 tiene otro estatus en el vestuario y los que buscaron frenar su ímpetu de estrella claudicaron en el camino. Y si no que se lo pregunten a Lewandowski. Pero el último clásico (2-1) fue una valiosa lección para Lamine a sus 18 años. En la previa cayó en las trampas virales de Ibai Llanos y soltó entre risas: “El Madrid roba, se queja”. Una frase que sus detractores utilizaron para ponerlo en la diana, estrategia representada por Dani Carvajal, compañero y capitán de Lamine en la Roja, que lo señaló en el Santiago Bernabéu, todavía con el clásico en juego: “Habla ahora”. “Lamine es un chico joven y no estuvo acertado pero sin más. Cada uno intenta defender lo suyo y es un gran chico. No le deseo lo mejor mañana evidentemente pero no hay que darle más importancia”, sostuvo Carvajal en Yeda.