El 10 del Barcelona sucumbe ante Cucurella en el campo y ante el otro joven talento bajo los focos, mientras que el equipo de Flick no encuentra ni juego ni liderazgo ante los grandes clubes europeos
El Barcelona de Hansi Flick aspiraba este curso a reconquistar Europa después de quedarse con los tres títulos de España la campaña pasada —Liga, Copa y Supercopa— y tras caer en la semifinal de la Champions frente al Inter. Lamine Yamal también quería subir un peldaño más en su precoz y mediática carrera. Ambos, una simbiosis imprescindible para el éxito azulgrana, siguen en la sala de espera...
. El Barça del alemán no carbura, mientras que Lamine alterna buenas con malas actuaciones: por momentos está despistado, en otros enchufado; siempre tan canchero en redes cuando se avecina el éxito como enfadado en el campo cuando todo se tuerce.
Lamine Yamal no intentó disimular su rabia cuando Hansi Flick lo reemplazó en el minuto 80. Molesto en el banquillo después de ser tapado en el campo por Cucurella —“Lo tiene en el bolsillo”, bromeó el portero del Chelsea Robert Sánchez—y señalado por la afición del cuadro de Londres. “You’re just a shit Estevão”, le cantaron. Para ser suaves, le venían a decir que era un Estevão malo.






