La histórica ‘boulangerie’ Moderne, uno de los escenarios de ‘Emily in Paris’, ha visto como su fiel clientela de barrio se transformaba en turistas y fans de la serie decepcionados por no encontrar lo que vieron en la pantalla
La capacidad de distinguir la realidad de la ficción será, sin duda, la habilidad más importante del ser humano contemporáneo. Especialmente cuando los escenarios de su vida cotidiana aparezcan en la pantalla y no sepa ya si está comprando el pan o participando como extra en un capítulo de Emily in Paris (Netflix). Eso mismo comenzó a ocurrirle hace cierto tiempo a algunos vecinos y es...
tudiantes del barrio Latino de París, que solían hacerse con sus croissants, brioches y baguettes en la panadería Moderne, fabuloso templo de harinas e hidratos que lleva junto al Panteón más de 150 años encandilando a su clientela. Hoy, sin embargo, es también un lugar de peregrinación de miles de fans de la serie, que prevé estrenar su sexta temporada en 2026.
El mostrador de la Moderne, en la calle des Fossés Saint-Jacques, despacha sin pausa su estupenda repostería el viernes por la mañana. Hay bolsas con la tipografía de la serie firmadas por la actriz Lily Collins (la susodicha Emily). Algunas gorras. También turistas embobados ante la vitrina. Y algunos parroquianos habituales. Cada vez menos. “¿Lo de siempre, monsieur?”, pregunta la dependienta a un cliente. Una japonesa, en cambio, hecha un mar de dudas con el móvil en la mano, se inclina por hacerse un selfi y largarse sin el aporte calórico.








