Casi cuatro décadas después de protagonizar lo que se vivió como el cuento de hadas de la prostituta y el hombre de negocios, la actriz confiesa que no volvería a ese papel. Y sentencia: “Los tiempos cambian, la gente cambia”
Algunos grandes clásicos del cine son difíciles de revisitar hoy en día, bajo el filtro de una sociedad que ya no piensa en blanco y negro. En concreto, los códigos de algunos papeles femeninos rechinan en nuestras cabezas si nos presentan mujeres sometidas a roles de género anticuados. En 1990, cuando la actriz Julia Roberts (Atlanta, 58 años) interpretó a una prostituta llamada Vivian Ward que vive una más que improbable historia de amor con un apuesto hombre de negocios (Richard Gere), los espectadores salieron de las salas de cine como de cualquier otra comedia romántica. Si Pretty Woman se estrenara ahora, las lecturas serían otras y el debate sería candente.
Incluso su protagonista lo sabe, y así lo ha expresado en una entrevista para la revista Deadline, publicada el pasado 6 de enero: “Los tiempos cambian, la gente cambia”, ha resumido la actriz al ser preguntada por si volvería a aceptar un papel así. Si hacer de la prostituta rescatada por el caballero canoso —Gere ya lo era entonces— y galante le reportó a Roberts fama y reconocimientos mundiales y una nominación a al Oscar hace 36 años, ahora sería incapaz de volver a ponerse en su piel: “Imposible. Llevo tantos años cargando con el peso del mundo que no sería capaz de levitar en una película así”, ha respondido tajante. Y ha matizado: “No me refiero al peso del mundo en sentido negativo, sino a todas las cosas que aprendemos, todo lo que acumulamos a lo largo de nuestra vida”.






