El BOE recoge el inicio del proceso para declarar como lugar de memoria democrática el edificio de Santa Cruz de Tenerife arrasado en las primeras horas del golpe y ocupado luego por falangistas

Primeras horas del golpe de Estado de 1936. Santa Cruz de Tenerife. Un grupo de paramilitares franquistas asaltan el templo masónico de la logia Añaza en la calle San Lucas de la ciudad, y se incautan de todos sus archivos. Es uno de los primeros pasos de la represión sistematizada del franquismo. Al poco, una nota fijada en la fachada y firmada por el Secretariado de la Falange Española invita a hacer visitas al lugar, como si de un tour turístico se tratara, con el objetivo de “alertar a la población sobre los supuestos fines oscuros de la masonería”. Así lo refleja este viernes el BOE, que recoge el decreto que inicia los trámites para declarar el edificio lugar de memoria democrática y reparar el daño causado. “Se contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica, que empezó a percibirse en la ciudad con pánico y miedo, al extenderse la creencia de que en el templo se llevaban a cabo sacrificios de niños y rituales de brujería”, se lamenta en el texto. Y no, defienden en el gobierno de España, lo que hubo allí fue otra cosa. “Interrogatorios”. “Torturas”. La negra huella de la dictadura.