Este año vamos a ver qué ocurre cuando el país que escribió las reglas internacionales decide que ya no quiere respetarlas

El año 2026 va a ser decisivo. La mayor fuente de inestabilidad mundial no va a estar en China, Rusia, Irán ni los aproximadamente 60 conflictos que azotan el planeta, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El máximo causante va a ser Estados Unidos. Esta es la idea fundamental que se desprende del

ink-track-dtm="">informe sobre los mayores riesgos para 2026 de Eurasia Group: el país más poderoso del mundo, el mismo que construyó y encabezó el orden mundial de la posguerra, lo está desmantelando, de acuerdo con los deseos del presidente más decidido a transformar el papel de Estados Unidos en el mundo —y con más capacidad para hacerlo— de toda la historia moderna.

El fin de semana pasado pudimos ver un anticipo. Después de meses de presiones cada vez mayores —sanciones, un despliegue naval inmenso, el bloqueo petrolero total—, las fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron en Caracas al líder autoritario de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo trasladaron en avión a Nueva York para hacer frente a una serie de cargos penales. La intervención, que ha conseguido derrocar a un dictador y llevarlo ante la justicia sin que hubiera víctimas estadounidenses, ha sido la victoria militar más limpia del presidente Donald Trump en el terreno internacional.