El consejero de política interna, uno de los asesores más influyentes de la Casa Blanca, aboga por la anexión de Groenlandia y será uno de los tutores de Estados Unidos en Venezuela
Cuando Stephen Miller declara que Estados Unidos tiene derecho a anexionarse Groenlandia hay que escucharle. O cuando habla de cualquier otra cosa. Este hombre de 40 años, amante de los trajes a medida y oficialmente jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, es pese a su cargo anodino uno de los personajes más influyentes del G...
obierno en Washington. Quizá el que más más allá del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que confía en él de modo absoluto. Defensor de ideas ultraconservadoras, Miller es su ideólogo de cabecera, su asesor en política interna y el autor de algunas de sus iniciativas más duras, incluida su estrategia de deportaciones masivas a toda costa contra la inmigración. Y su mano se extiende, cada vez más, también a la política exterior.
Sus ideas ultranacionalistas encajan como un guante con la visión del mundo de Trump en la que Estados Unidos dicta los términos mediante la transacción o la coerción —la primera para los países amigos, la segunda para los gobiernos más díscolos—, mientras se respeta el espacio vital de otras grandes potencias y el resto de países se convierten en meros vasallos que acatan las directrices sin derecho a opinar.















