El piloto madrileño se desanima al ceder casi media hora respecto al ganador de la cuarta etapa, más de lo esperado, según Ford
Carlos Sainz empezó distendido y jovial su asalto a la quinta corona en el Dakar hace justo una semana. A su llegada al vivac, el runrún en la caravana sobre un hipotético último baile del piloto madrileño de 63 años corría con más fuerza de lo habitual ante tal despliegue de alegría. Él descartó tener resuelta la cuestión con gracia y elegancia: “Yo no he dicho eso”, aclaró con una sonrisa.
un-rally-de-idas-y-venidas-donde-sainz-espera-su-oportunidad.html" data-link-track-dtm="">La competición, sin embargo, ha ido torciendo el gesto del español en los últimos días, frustrado especialmente por el atracón de piedras y los pinchazos.
Aunque parecía tenerlo ya bastante claro en la víspera de la cuarta etapa, la jornada resultó más dura de lo esperado, según reconocían desde el propio equipo. Sainz perdió casi media hora respecto al ganador y nuevo líder de la carrera, el sudafricano de Toyota Henk Lategan, y cede ahora casi 16 minutos en la tabla. No es para nada una diferencia abismal o definitiva, ya que quienes abrieron pista este miércoles sin las trazas de las motos sabían que tenían las de perder hoy con la esperanza de beneficiarse el jueves durante la segunda parte de la maratón.









