El artista organiza desde hace un año paseos guiados por el museo público una vez al mes en los que propone una lectura ‘queer’ de la historia del arte

Una drag queen recorre los pasillos del Museo Thyssen de Madrid durante las mañanas del último fin de semana de cada mes. Parece escapada de un cuadro: usa un sombrero con una larga pluma roja, un corsé dorado que le acentúa una pequeña cintura, unas mangas calipso en globo, polainas en sus muñecas, cuatro medias en sus piernas y unos tacones que resuenan al caminar.

-link-track-dtm="">Es Hugo Díaz (30 años, Madrid), el guía que bajo el nombre artístico Hugáceo Crujiente roba todas las miradas cuando camina como si flotara por el museo.

Pasado el mediodía del sábado 27 de diciembre, el segundo grupo de la jornada se comienza a reunir en el vestíbulo del museo. Hay muchos jóvenes, pero también algunos mayores, que esperan con una sonrisa en la cara. “Qué suerte tenemos”, dice uno de ellos. Son los 25 asistentes selectos que lograron inscribirse al paseo con Hugáceo Crujiente antes de que se agotaran las entradas. No es difícil ubicar al guía con su colorido atuendo. Está acompañado por Roberto, su novio y asistente, a quien le cantan Feliz cumpleaños con la calidez de quienes se conocen de antes. Para Hugáceo, la experiencia de cada recorrido es una montaña rusa. Siempre tiene mucha ilusión, pero también un “intruso detrás de la cabeza” que le recuerda que no es historiador del arte y su formación es autodidacta. Eso sí, estudia mucho. “Por mi mala memoria siempre voy con mis apuntes por si se me escapa alguna fecha. Yo quiero decir las cosas bien, y si no sé una fecha, no la digo”, afirma.