La inversión a largo plazo favorece el efecto del interés compuesto que permite cada año generar ganancias sobre las ganancias

No todos los regalos de Reyes se guardan bajo el árbol ni se abren rasgando papel de colores. Aunque los fondos de inversión todavía son regalos poco habituales, en los últimos años algunas entidades financieras han comenzado a promoverlos como una forma de empezar a construir la salud financiera de los más pequeños desde edades tempranas. Pero, ¿hasta qué punto es buena idea regalar un fondo de inversión por Navidad?

En España, el ahorrador medio mantiene un perfil marcadamente conservador. La mayoría se siente cómoda dejando su dinero en depósitos o cuentas remuneradas. Productos percibidos como seguros y sencillos, pero que apenas generan rentabilidad. También existe una clara desconfianza hacia la renta variable (la inversión en Bolsa), pese a que históricamente ha sido el activo que mejores resultados ha ofrecido a largo plazo. A ello se une la falta de educación financiera que impide a muchos ser conscientes de cómo la inflación reduce el poder adquisitivo del dinero ni de cómo la inversión puede servir para compensar esa erosión con el paso del tiempo.