El entrenador del club más rico de Inglaterra pierde la lucha por el poder que libró desde que lo ficharon en 2024 contra la voluntad del vestuario, que pidió a Van Nistelrooy
El Manchester United despidió este lunes a Ruben Amorim. La fulminación del entrenador portugués supone el fracaso del penúltimo intento desesperado del United por recuperar el centro futbolístico de la ciudad de Manchester y del fútbol inglés, posición que desde 2016 corresponde a su vecino de la ciudad, el Manchester City de Pep Guardiola. La salida de Amorim también señala la primera avería grave que sufre el proyecto que inició Sir James Ratcliffe hace un año y medio con el respaldo mediático unánime de Inglaterra, convencidos por fin los analistas de que era preciso que el club más rico y con mayor masa social del Reino Unido estuviera participado en su propiedad por un inglés.
Amorim precipitó su propio despido este domingo tras empatar 1-1 en Leeds. Salió a la conferencia de prensa y señaló a los propietarios por incumplir su compromiso de darle plenos poderes en el mercado y a apuntó la dirección deportiva como primera responsable de la crisis de resultados. “Vine aquí como mánager, no para ser el entrenador del Manchester United”, se quejó. “Ahora la dirección deportiva tiene que hacer su trabajo”.










