Un estudio revela por qué las monedas romanas, cartaginesas e íberas del siglo III a. C. en Hispania procedían de la misma mina
La República de Roma sufrió el 2 de agosto del año 216 a. C. un gigantesco desastre militar. Las tropas del general cartaginés Aníbal Barca derrotaron a su ejército de casi 90.000 hombres en Cannas (Italia), en el trascurso de una de las grandes batallas de la
023-10-02/elefantes-de-batalla-los-cartagineses-sabian-utilizarlos-los-romanos-no.html" data-link-track-dtm="">Segunda Guerra Púnica. Tras la debacle, las arcas de Roma se vaciaron y se mostraron incapaces de pagar los salarios de los costosos ejércitos que seguían operando en la península Ibérica, uno de sus territorios más preciados. Sin embargo, las legiones en Hispania continuaron recibiendo su salario, a pesar de que en Roma no quedaba una moneda. El historiador y arqueólogo David Martínez Chico, del Grup de Recerca en Arqueologia del Mediterrani (GRAM) y del Departament de Prehistòria, Arqueologia i Història Antiga de la Universitat de València, ha descubierto, gracias a una técnica llamada isótopos de plomo, cómo Roma lo logró: reciclando moneda cartaginense acuñada con la plata extraída de la mina S’Argentera (Ibiza). Lo curioso es que este yacimiento argentífero servía también para producir las monedas de Cartago y de las tribus íberas. Amigos, enemigos, adversarios, aliados o sometidos todos extraían la plata del mismo lugar. ¿Cómo era posible?






