Los investigadores encontraron los restos óseos debajo de un muro y apreciaron rasgos de erosión meteorológica

La batalla se produjo más o menos 25 años antes de Cristo. Los romanos se adentraban en la península Ibérica y las tropas imperiales se fajaban contra los pueblos del norte, con los resistentes cántabros y astures pugnando contra

icipio-soriano-de-borobia.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/cultura/2025-11-15/una-estela-funeraria-guardada-en-una-nave-agricola-destapa-una-ciudad-celtiberica-bajo-el-municipio-soriano-de-borobia.html" data-link-track-dtm="">el poderío de Roma. El emperador Octavio Augusto se implicó personalmente en la conquista de esa cornisa y volcó sobre ella buena parte de sus recursos. La fuerza invasora acabó sometiendo a los nativos en pulsos sangrientos como en el asedio de La Loma, en la hoy localidad palentina de Santibáñez de la Peña, a los pies de las montañas. Allí, según un grupo de investigadores, los romanos tomaron el castro cántabro y dejaron una advertencia a las demás tribus en la muralla ocupada: colocaron la cabeza de uno de los caídos. El cráneo ha sido hallado en los restos de lo que se cree un derrumbe y, al no aparecer el resto del esqueleto y según los estudios forenses, se afianza la tesis intimidatoria, algo que se cree que los romanos replicaron de poblados indígenas.