El gol del argentino del Chelsea, 1-1 en el descuento, hace sombra al partido magistral del español y consolida el liderato del Arsenal

Enzo Fernández contra Donnarumma en el minuto 96. Mano a mano en el área chica después de un centro mal defendido. Amague, remate, parada, remate y gol del volante argentino, que acudió rabioso al segundo palo para completar una acción que no sacará al Chelsea de su penuria pero mete al Manchester City en serios problemas. El 1-1 en el marcador del Etihad al cabo de la 20ª jornada de la Premier consolidó el liderato del Arsenal con 48 puntos y frenó el ascenso del City con 42, los mismos que el Aston Villa, segundo y tercer clasificados de un campeonato que no da tregua. Lo sabe bien Rodri Hernández, que tuvo que contener las lágrimas al cabo de un partido descomunal que le consumió hasta la última gota de energía.

Rodri acababa de regresar al equipo titular del City. Lastrado por una durísima rehabilitación tras romperse la rodilla, el español no iniciaba un partido de Premier desde septiembre. A seis meses del Mundial, después de varios tanteos, volvió a iniciar un encuentro en pleno solsticio de invierno, bajo la nevisca, para recibir al Chelsea. El impacto fue inmediato. Sabiamente escoltado por Bernardo Silva, líder del pelotón de compañeros que supieron ahorrarle esfuerzos en el mediocampo, el español dosificó sus intervenciones con criterio magistral. Le sobró para ajustar al City en la presión y en la salida del balón, dos de las fases en las que más carencias exhibía su equipo, y además participó en casi todas las jugadas que significaron un salto al peligro. Con naturalidad, transmitiendo convicción, dio un recital. De su mano, el City pasó de ser un equipo muy competitivo a uno que además sumó grandes dosis de refinamiento. Mientras Rodri tuvo energía, durante una hora, el Chelsea solo pudo taparse bajo el chaparrón.