Ojalá RTVE haya visto que personajes como Nézet-Séguin barren de un golpe la caspa solemne y todos los prejuicios culturetas sobre la música clásica

He empezado este año a lo tribal, embriagado por el entusiasmo de la masa, como un hooligan que festeja la victoria de su equipo. Me he rendido al encanto descacharrante de Yannick Nézet-Séguin en el Concierto de Año Nuevo, y es una sensación extraña y vivificante por desacostumbrada: me suelo quedar en minoría en estos asuntos. M...

i sitio natural está con los escépticos y los gruñones en tono menor, que tampoco quieren aguarle la fiesta a nadie, pero no encuentran incentivos para levantarse del rincón desde el que observan el entusiasmo ajeno y participar de él.

No es año nuevo hasta que la Orquesta Filarmónica de Viena nos deleita con la Marcha Radetzky en el #ConciertoDeAñoNuevo🔸 Este año con el canadiense Yannick Nézet-Séguin como director y paseando y dirigiendo entre el públicohttps://t.co/nzchbj1fAa pic.twitter.com/B1Z1Oxv9uG

Esta vez lo he hecho, y he abandonado a mis amigos melómanos suspicaces y a los groserísimos guardianes de las esencias (con los que tampoco me junto nunca, líbrenme los dioses paganos y bastardos de ello) para sacar a hombros a este director canadiense que ha conquistado a millones de personas que nunca se acercan a un auditorio de música clásica.