El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denuncia un “ultraje” al tiempo que ordena un despliegue de uniformados ante el decreto de conmoción
La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos, ha dejado en entredicho a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que parecía un bloque férreo, imposible de traspasar y que esta madrugada no pudo detener la detención del líder chavista. No obstante, horas después del arresto, apenas habían trascendido señales de un quiebre interno o de una cesión por parte de los uniformados venezolanos.
La plana dirigente de la revolución bolivariana tenía previsto un protocolo en caso de que se concretara una circunstancia como esta, como lo han afirmado ellos mismos varias veces; después de todo, han sido cuatro meses de tensión política continuos. Algunos de los dirigentes más relevantes del chavismo, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y Delcy Rodríguez, han tomado la palabra para llamar a la calma, convocar a sus seguidores y decretar el Estado de Conmoción Interior. Las Fuerzas Armadas, como los cuerpos de seguridad del Estado, se han desplegado en todo el país para garantizar el control territorial. No hay muchos ciudadanos comunes en estos llamados. Hay, sobre todo, activistas políticos y hombres de armas.








