Las grandes erupciones de cráteres son objeto no solo de estudios científicos, sino también inspiración continua de documentales, libros y ficciones
Una noche de mediados de septiembre de 2021, la pintora Erika Gallo fue al lavabo y cuando levantó la tapa del váter vio que el agua de la taza estaba hirviendo. Antes, algunos vecinos habían hablado de ruidos subterráneos y de un extraño olor, como a huevo podrido, pero era dióxido de azufre. Sucedió en la cordillera volcánica de Cumbre Vieja, donde poco después emergió el volcán Tajogaite, transformando aquella la parte de la isla de La Palma en la nueva zona cero en la constante recomposición del planeta Tierra. Lo cuenta en el documental
dtm="">La Palma: el último volcán (César Armas, Desirée Hernández, 2022), disponible en Movistar.
Ocurre todo el tiempo. Bajo nuestros pies, la geografía está viva. El domingo 28 de diciembre, el Etna, el volcán que se alza sobre la ciudad de Catania, en Sicilia, despertó entre explosiones, y de uno de sus cráteres, emergieron ríos de lava. El pasado 15 de noviembre, la erupción del Sakurajima, en Japón, expulsó rocas a más de un kilómetro de distancia. Y unas semanas antes, las fuentes de lava del volcán Kilauea alcanzaban los 500 metros, transformando una vez más el paisaje hawaiano.








