Se echa en falta menos nación y más atención a la ciudadanía, especialmente cuando el insulto permanente desmantela la credibilidad del sistema

1. Toma partido por España, este era el eslogan que presidía la conferencia de prensa de balance del año del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Es decir, apúntate al PP, el único en el que la patria puede confiar. Que a su vez es lo mismo que dice la extrema derecha, Vox, el partido de la verdadera España.

-vox.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-12-27/extremadura-acelera-el-giro-del-pp-hacia-la-normalizacion-de-los-pactos-con-vox.html" data-link-track-dtm="">El noviazgo incómodo pero irrenunciable entre estas dos familias, hay amores que matan, pasa por este punto: la autenticidad patriótica, la disputa por la apropiación de una realidad esencial que les une y les separa a la vez porque ambos quieren tener el reconocimiento como auténticos sacerdotes de la nación con derecho a señalar a los adversarios como traidores y vendepatrias. Una concepción del mundo con antecedentes que no son precisamente ejemplos de democracia. Tomar la nación como una realidad transcendental es puro totalitarismo. Y en este país, además, tenemos la experiencia del fascismo franquista.