De la satisfacción desenfadada de Pedro Sánchez a la solemnidad dramática de Santiago Abascal, las últimas horas del año están dejando un largo reguero de mensajes políticos. Poco a poco, se ha ido convirtiendo en una tradición: líderes de partidos y responsables institucionales lanzan a las puertas del fin del año su discurso aprovechando tanto la ocasión para el balance y los propósitos que brinda la fecha como el relativo vacío informativo. Sonriente, el presidente del Gobierno difundió un balance de dos minutos y medio en el que repasaba mes a mes “cómo este Gobierno ha mejorado tu vida”. El secretario general del PSOE combinó en su enumeración normas como la ley ELA y la de Movilidad Sostenible, medidas dirigidas al “bolsillo” como las destinadas a mejorar el acceso a la vivienda —asunto estrella de la jornada— y las subidas del salario mínimo interprofesional y del sueldo de los funcionarios, y ampliaciones de derechos como el incremento de permisos de nacimiento. Sánchez incluyó una iniciativa con el inequívoco sello de su socio, Sumar: la exigencia de retirada de 65.000 anuncios ilegales a la empresa Airbnb, liderada por el Ministerio de Consumo. Y reivindicó su acción en el plano internacional. “Nos plantamos ante la exigencia de la OTAN” de un 5% del PIB en gasto militar, presumió Sánchez, que también destacó las medidas adoptadas para “frenar el genocidio en Gaza”. “En 2026 este Gobierno seguirá dejándose la piel para mejorar la vida de la gente de a pie”, cerró.En las antípodas de Sánchez en fondo y forma se situó Abascal, presidente de Vox, que en un mensaje de más de siete minutos, con su imagen superpuesta a numerosas imágenes —entre ellas, la famosa fotografía de Sánchez con Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García—, afirmó que dice adiós a 2025 aunque a lo que le gustaría “decir adiós” es al actual “bipartidismo del consenso” entre el PSOE y el PP. En un discurso de aire más institucional que el del presidente, Abascal se reafirmó en la línea que le viene dando éxito en las encuestas —y en Extremadura, en las urnas— desde su salida de los gobiernos con el PP en julio de 2024: una crítica a los dos grandes partidos, casi sin distinción, a los que acusó de ser “corruptos” y de protagonizar un “consenso suicida”.Con una pulsera con la bandera de España en la que se podía leer “Reconquista”, Abascal afirmó que España necesita una “recuperación de las libertades básicas”, una “desregulacion radical” y —en este punto fue enfático, en coherencia con su principal obsesión— un combate contra la “invasión” migratoria. Abundando en un mensaje que pretende mejorar su rendimiento en el electorado femenino, su gran asignatura pendiente, Abascal insistió en el riesgo que los extranjeros suponen para las mujeres, acusación dirigida, aunque sin citarlos, contra los llegados de países de mayoría musulmana. Tras cargar contra el “fanatismo verde, de género y fiscal” que impulsan “multimillonarios y oligarcas globalistas”, el presidente de Vox pidió que el debate político en España sea “serio y profundo”.Decimos adiós a 2025. Digamos también adiós a la mafia y a la estafa. Y miremos con esperanza al nuevo añoFeliz 2026, y viva España. pic.twitter.com/JxtWDZA0jx— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) December 31, 2025