El Ayuntamiento (PP) quiere reformar el cauce y construir puentes plaza, mientras arquitectos, oposición y ecologistas apuestan por devolver la naturaleza a su sitio, como el Manzanares de Madrid

Un hilo de agua se cuela entre la vegetación. Hay cañas, arbustos y árboles, en cuyas ramas a veces aparece un colorido martín pescador. Más allá del verde también hay hormigón. Y basura, mucha basura, además de aguas residuales que se filtran desde las cloacas de la ciudad. Son las dos caras de un mismo río, el Guadalmedina, históricamente definido como una herida que separa en dos a la ciudad de Málaga, cuando en realidad es lo que la une, su origen. El Ayuntamiento lleva décadas busca...

ndo una solución para su cauce, siempre con la idea de embovedar una parte. Acaba de presentar un proyecto valorado en 300 millones de euros criticado por faraónico e imposible de financiar. La oposición, un amplio número de arquitectos y organizaciones como Ecologistas en Acción insisten en que lo ideal es renaturalizar. Devolver la naturaleza a su sitio, idea alineada con las llamadas infraestructuras verdes de la Unión Europa, es además mucho más barato: apenas cinco millones, según la cifras que maneja la entidad medioambiental. “Málaga se merece un espacio verde y no se puede desaprovechar esta oportunidad”, dice el secretario del Colegio de Arquitectos malagueño, Luis Frade.