Jesús López-Terradas, relojero del reloj de la Puerta del Sol. EFE/Víctor Lerena
Daniel Gómez-Fontecha |
Madrid (EFE).- Una vez más, el segundero y el minutero del reloj de la Puerta del Sol se encuentran listos, engrasados y a punto para dar la bienvenida al nuevo año 2026, después de haber sido sometidos a un proceso de rehabilitación el pasado mes de marzo.
En la última planta de la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, unas estrechas y antiguas escaleras de caracol conducen hasta un pequeño habitáculo donde se encuentra el mecanismo del reloj que, cada 31 de diciembre, marca el ritmo de la despedida del año y da el primer saludo, con su inconfundible sonido, a una nueva vuelta al sol.
Allí, Jesús López-Terradas, su relojero, acude cada semana, sea o no vacaciones, para subir las pesas, engrasar y limpiar todos los mecanismos que permiten que funcione con milimétrica exactitud. «Está preparado durante todo el año», asegura con tranquilidad en una entrevista con EFE.










