Patrimonio Nacional atesora más de 700 relojes en los Reales Sitios, de los que una muestra perteneciente al siglo XIX se expondrá en la Galería de las Colecciones Reales
Cuando dan las doce, el lugar se convierte en un reventón de campanillas. Los soniquetes débiles permiten que las voces se sigan escuchando, pero José Antonio Gismera prefiere callar, dejando el protagonismo a un solemne ritual que ya conoce. Sonidos agudos, algunos menos, descoordinados, melódicos, juguetones. Cuando cesan, continúa con sus palabras: “Son muchos años funcionando, y aunque se portan bien...
, tienen su desgaste. Normal. Hay que cuidarlos mucho porque son únicos, ir con calma, pero sin que te atenace la responsabilidad”.
Habla así de los 230 relojes antiguos del Palacio Real de Madrid que, desde hace más de 30 años, pasan solo por sus manos cuando el paso del tiempo que se dedican a marcar les pasa factura. En su taller en la cuarta planta del dieciochesco edificio, con vistas a la plaza de Oriente y al Teatro Real, descansan sobre las mesas más de 10 piezas variopintas que el relojero de Palacio retoca pocos días antes de hacerlas viajar a la Galería de las Colecciones Reales de Madrid. Ahí se exhibirán en la exposición La precisión del tiempo. Relojes del siglo XIX en las Colecciones Reales, del 26 de marzo al 20 de septiembre.






