Una decena de colectivos de Badalona se han organizado para cocinar, facilitar ropa de abrigo y atender a los migrantes durante 13 días de lluvia y frío

En medio del lío político, con frío y una lluvia desesperante, que no ha parado en casi dos semanas, tras el desalojo del antiguo instituto B9 de Badalona, la supervivencia de casi 200 migrantes ha dependido de una decena de colectivos y vecinos organizados para cocinar y facilitar desde mantas hasta cepillos de dientes. El desalojo del mayor asentamiento de personas migrantes de Cataluña dejó a dos centenares de personas sin alternativa habitacional, mientras el alcalde, Xavier García Albiol, presumía de no atenderles, les echaba de una plaza y acabaron bajo el puente de la autovía C-31. Entidades, voluntarios y particulares han sostenido la ayuda incluso durante las Fiestas. “Hasta he olvidado que era Navidad. No podemos mirar hacia otro lado”, resume Carles Sagués, de Badalona Acull, la plataforma de entidades que de forma espontánea ha asumido la coordinación.

Una orquesta que ha improvisado en la que CCOO ha prestado la sala de actos de su local como almacén donde guardar enseres, tiendas, lonas o ropa de los desalojados y material; el Casal Independentista Antoni Sala i Pont alojó a migrantes y durante unos días se convirtió en cocina... Y en la que han participado también el Ateneu Sant Roc, Càritas, las fundaciones Roca i Pi o La Salut, Cocineras por la Paz (a cargo de las comidas y cenas) y Unió Segona Oportunitat (desayunos calientes).