Vista general de la cabecera de la manifestación "Contra la violencia machista" con motivo del 8M celebrada por los estudiantes. EFE/Ana Escobar

Violeta Molina Gallardo |

Madrid (EFE).- En marzo de 2001, Nevenka Fernández denunció al alcalde de Ponferrada (León) por un delito de acoso sexual. Casi 25 años después, un alud de denuncias contra hombres poderosos de distintos partidos evidencia que en 2025 la violencia sexual sigue presente en las organizaciones de todo signo político.

La ruptura del silencio entre víctimas de violencia sexual ha derivado en ceses, dimisiones y expulsiones de distintos cargos y perfiles en el PSOE, el PP o Vox. El caso del socialista Paco Salazar, colaborador cercano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha constituido una crisis importante para un partido que lleva el feminismo por bandera, y que también se ha visto salpicado por el escándalo de los audios sobre prostitución de José Luis Ábalos y Koldo García.

Fue en verano, justo el día en que se iba a celebrar el Comité Federal del PSOE, cuando salieron a la luz denuncias en Eldiario.es contra el entonces secretario de Coordinación Institucional de Presidencia del Gobierno, Paco Salazar.