El Ejecutivo priorizará ahora varios proyectos pendientes con Junts y presentará los Presupuestos aunque no lleguen a votarse

El Gobierno defiende que el Parlamento ni está paralizado ni bloqueado, como insiste en denunciar la derecha y empiezan a quejarse algunos socios, pero asume que tiene que seleccionar muy bien

data-link-track-dtm=""> los proyectos que lleve al Congreso porque cada vez será más difícil sacarlos adelante. No sólo por la ruptura con Junts, que oficialmente no está en ningún bloque pero sí ha advertido de que solo aceptará cuestiones muy específicas y que beneficien a Cataluña. Los avisos empiezan a multiplicarse. El Ejecutivo concede que sabía que esta legislatura “iba a ser más de reglamentación y desarrollo que de nuevas leyes” y pronostica que hasta el verano, en el próximo periodo de sesiones y con tres campañas electorales por en medio, podrían aprobar una decena.

Al ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, le gusta argumentar que el Congreso, pese a la dificultad y diversidad de su configuración tras el voto en las últimas elecciones, funciona y tiene actividad, al haber conseguido que prosperasen en la primera mitad del mandato hasta 52 proyectos ya publicados en el Boletín Oficial del Estado. Bolaños compara esos datos a su favor con la actividad normativa de cualquiera de los parlamentos autonómicos, incluso los que disfrutan de mayoría absoluta.