Pese al crecimiento de los ingresos y la contención del déficit, las secciones profesionales azulgranas sufren recortes, y acumulan 235,9 millones en pérdidas desde 2021, con el baloncesto concentrando el 65%
Ser un club polideportivo implica un peaje económico considerable para el Barcelona. La identidad que la entidad ha reivindicado durante décadas bajo el lema més que un club se ha sostenido en sus secciones, ahora cinco profesionales —fútbol femenino, baloncesto, balonmano, fútbol sala y hockey patines— que, de forma estructural, han sido históricamente deficitari...
as. Desde 2021, estas disciplinas han acumulado pérdidas cercanas a los 235,9 millones, de los que el 65% se han concentrado en el baloncesto.
Aunque los ingresos han crecido y el déficit anual se ha reducido unos 24 millones respecto a hace cuatro años, la delicada situación económica del Barça y las restricciones del fair play condicionan a las secciones, por las que el club ha pasado la tijera. Solo el fútbol femenino, con beneficios los dos últimos ejercicios, el último de dos millones, había escapado de esta dinámica.
Los recortes han generado salidas traumáticas, como las de Mirotic o Jasikevicius en el baloncesto, o han forzado la apuesta por la cantera, como en el fútbol femenino. El éxito deportivo —en la 2022/23 el Barça conquistó las seis ligas de todas sus secciones profesionales— es cada vez más difícil de sostener, principalmente en el ámbito europeo. “Esto hace que nos cueste mantener el nivel”, confesó este verano Xavi O’Callaghan, responsable de deportes profesionales del Barça. El reflejo fue el curso 24/25, que se cerró sin ninguna Champions, circunstancia inédita desde 2019.






