El “fin de semana perdido” confirmó lo que ya se sabía: que el ‘beatle’ no aguantaba bien el alcohol o cualquier otro tipo de excesos

Viendo una entrevista reciente con el guitarrista californiano Larry Carlton, descubro que fue contratado para grabar, durante una semana, con John Lennon, bajo la dirección de Phil Spector. Su primer asombro fue encontrarse en un estudio a rebosar con dos docenas de instrumentistas de primera división, incluyendo a Steve Cropper, Dr. John y Leon Russell. Artista y productor llegaron con tres hora...

s de retraso, lo que suponía —con las tarifas de entonces— un verdadero despilfarro.

No fue lo peor. Achispado, el británico se empeñó en enseñarle cómo se debía tocar Bony Moronie (más conocida entre nosotros como Popotitos); el músico se mordió la lengua para no replicar que conocía la canción desde que era adolescente. El encuentro fue tan decepcionante que, unas horas después, Carlton llamaba a la oficina de Spector para cancelar el citado contrato.

Conviene conocer su profesionalidad para entender la enormidad del rechazo: tras miles de sesiones, renunciar a tocar con Lennon. Larry se inclinaba personalmente hacia el jazz eléctrico, pero nadie podía desaprovechar la oportunidad de trabajar con un beatle. Su desgracia fue coincidir con lo que los biógrafos de Lennon conocen como “el fin de semana perdido”.