La filosofía sobre el mercado (y de vida) del considerado como el mejor inversor de la historia está contenida en la relación epistolar que tuvo anualmente desde 1965 con los accionistas de Berkshire Hathaway
Warren Buffett es un mito viviente en el mundo de la inversión. Otros gestores han sido estrellas más o menos fugaces del parqué, pero nadie puede presumir de una hoja de servicios tan consistente. Entre 1965, año en que se hizo con el control de Berkshire Hathaway, y 2024 logró una rentabilidad anual compuesta del 19%, batiendo con gran holgura al S&P 500, que en este mismo periodo rentó solo un 10,4% anual. ...
Sin embargo, más allá de las cifras, lo que ha elevado la figura del oráculo de Omaha (ciudad del Estado de Nebraska donde está la sede de la compañía) en una especie de santo laico de las finanzas es su personalidad y un estilo de inversión al que ha sido fiel durante casi seis décadas. Su visión del mundo y del mercado han quedado plasmadas en las cartas escritas a sus accionistas. Los numerosos discípulos que tiene en todo el mundo suelen revisitar esta relación epistolar en busca de inspiración.
Buffett ha perfeccionado el denominado value investing (inversión en valor) que inventó su maestro, Benjamin Graham. Esta filosofía puede resumirse en comprar acciones de buenas compañías que estén infravaloradas y hacerlo siempre con una visión de largo plazo. Entrar solo en negocios que era capaz de entender, con buenos flujos de caja y poca deuda, en sectores con barreras de entrada a nuevos competidores, y dirigidos por gestores consolidados son algunas de las máximas que ha seguido a rajatabla. EL PAÍS ha hecho una selección de algunos pasajes de sus cartas a los accionistas de Berkshire Hathaway que mejor reflejan la personalidad del oráculo.













