Siguiendo la carrera de Basajaun, una de las referencias del mundo del ultraciclismo, de la mano de los exciclistas Pedro Horrillo e Igor Miner. Un bucle circular que cruza cinco milagros de la naturaleza: la sierra de Urbasa, la selva de Irati, el desierto de las Bardenas Reales, la sierra de la Demanda y los Montes de Vitoria
El sonido de la txalaparta rebota en las paredes de la plaza del Machete, en Vitoria-Gasteiz, que devuelve un eco de latido de corazón mientras 250 ciclistas lastrados con bolsas aerodinámicas de viaje esperan guardando un silencio reverencial. Dan ganas de huir, alejarse del primitivo sonido que produce la madera contra la madera, arrítmico, in crescendo, ancestral y tan salvaje como la carrera que está a punto de arrancar. En apenas cuatro ediciones, Basajaun se ha convertido en una de las grandes referencias del mundo del ultraciclismo, o bikepacking (las alforjas de toda la vida) de competición. Hay lista de espera para participar y recorrer casi 900 kilómetros por senderos y pistas de grava, un bucle circular que nace y muere en la capital alavesa tras cruzar cinco milagros de la naturaleza: la sierra de Urbasa, la selva de Irati, el desierto de las Bardenas Reales, la sierra de la Demanda y los Montes de Vitoria.






